Salir con una gimnasta

DEJAR DE FUMAR: CON ESTOS REMEDIOS CASEROS

2018.08.08 21:54 andreina139 DEJAR DE FUMAR: CON ESTOS REMEDIOS CASEROS

DEJAR DE FUMAR: CON ESTOS REMEDIOS CASEROS
El acto de fumar mata, eso no cabe duda, sea que fumes un solo cigarro al día o respires el humo de cigarrillo, este es nocivo para la salud.
Dejar este hábito es sumamente difícil, así que mejor recurrir a remedios caseros para dejar de fumar.
Claro, los remedios caseros para dejar de fumar no funcionaran por si solos, tienes que ser consiente de tu situación y asegurarte que quieres dejar este mal hábito por completo.
En estos últimos años se ha normalizado mucho el fumar como acto recreativo antes la vista pública, antes por lo menos las personas se apartaban de los demás para no molestar, pero hoy se considera como una celebración prácticamente.
Las adicciones son sumamente difíciles de superar, puede llegar a durar hasta años para poder dejar de tener la necesidad de tomar un cigarro y fumarlo.
Por lo que la fuerza de voluntad será uno de los mejores remedios caseros para dejar de fumar.
Si quieres dejar de sentir ansias al momento de ver un cigarro puedes comenzar con un ligero plan para dejar de fumar de apenas dos meses más o menos. Según estudios científicos, 66 días es lo mínimo que se necesita para crear un hábito.
Tanto tener el habito de una vida más saludable, como para destruir el habito de fumar será lo que ese tiempo se llevará.
Un punto muy importante a considerar es la razón por la que fumar, muchas veces no es solo por hacerlo tiene más que eso.
Acudir por ayuda nunca está de más. Por medio de un amigo o algún conocido que te guía con la ayuda
necesaria y el apoyo que puedas necesitar para poder tomar los cambios necesarios en tu vida.
Una ayuda psicológica tampoco está de más, acudir al psicólogo no tiene por qué ser algo malo ni mucho menos, por el contrario, puedes conseguir una mano amiga que te ayudara a indagar en el vacío interior que te lleva a fumar.
Los remedios caseros para dejar de fumar que se mencionaran en este artículo son una gran ayuda para superar el problema del tabaquismo y mejorar tu salud en el proceso, revirtiendo algunos síntomas y ayudando a los más dañados físicamente.
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REMEDIOS CASEROS PARA DEJAR DE FUMAR

Uno de los remedios caseros para dejar de fumar es algo que es sumamente difícil de conseguir pero que es lo más practico en el mundo.
Esta es la fuerza de voluntad, la llave para superar todos los obstáculos que llegues a conseguir en la vida.
Una buena forma para poder dejar la euforia química que crea fumar es buscarle un sustituto que no termine dejándote mal después, muchas personas llegan volverse adictos a la comida por lo que tienes que tener cuidado.
Puedes empezar una fuerte rutina de entrenamiento que te brinde una buena cantidad de dopamina en el cuerpo. Puede llegar a ser una serie de ejercicios HIT durante la semana o simplemente correr, esto es según tus gustos.
Mantener una mente positiva en contra de la adicción también permitirá que te convenzas que realmente puedes salir de ese problema, busca una nueva mentalidad y evita a cualquiera que solo pueda llevarte a una recaída.
El síndrome de abstinencia es algo por lo que obligatoriamente vas a pasar ya que, como cualquier droga, el cuerpo se hace dependiente de ella y busca la manera a que la consumas.
Muchos de los remedios caseros para dejar de fumar cumplen con la función de facilitar la época a de abstinencia se encuentra en este artículo, ser cuidadoso en esa época oscura es importante ya que muchos recaen es por no superarla.
Los síntomas del síndrome de abstinencia son muy fuertes, estos pueden llegar a ser:
  • Ansiedad.
  • Pérdida del apetito.
  • Sueño.
  • Depresión y
  • Cambios bruscos de humor.
La determinación dictara los resultados a largo plazo.
Con solo aguantar unos 20 minutos aproximadamente debería ser suficiente para que aguantes la sensación de fumar hasta que la sensación se disipe. Evita el desánimo al final no te llevara a nada.
Otro de los remedios caseros para dejar de fumar más eficaces es, por supuesto, comer saludable hasta saciar el hambre y hacer ejercicio hasta el cansancio. Todo esto te ayudara con la ansiedad y mejorara tu estado de ánimo.
Distrae tu mente con un libro, película o cualquier cosa que sea sumamente interésate también es uno de los remedios caseros para dejar de fumar, ya que permite que nuestra mente se ocupe de otra cosa y deje las ansias.

REMEDIOS CASEROS PARA DEJAR DE FUMAR SIN ENGORDAR

Los mejores remedios caseros para dejar de fumar que eviten que engordes son aquellos que ayudan que te alimentes adecuadamente y que sacien el cuerpo con un sentimiento de llenura o de contar con la suficiente energía.
También puede variar todo según la cantidad de cigarros que tome el fumador al día, ya que, de por si el cigarro adelgaza al que lo usa más frecuentemente, pero también en varios casos puede causar que el fumador desarrolle más hambre.
Evitar los efectos de abstinencia es primordial, podrías llegar a sustituir la necesidad de fumar por la de comer hasta el cansancio. Una buena alimentación rica en proteínas y fibra permitirá que se facilite todo el proceso y sin engordar.
Un buen ejemplo de una buena opción es comer avena. Este es un excelente alimente que toda persona debería llevar en su dieta, además de contener una buena cantidad de fibra, aportan una buena cantidad de minerales y proteínas.
La avena es una comida que por lo general comen muchos gimnastas, deportistas o cualquiera que quiera estar en una excelente condición física.
Se sabe por medio de estudios que la avena puede ayudar a evitar el consumo habitual de cigarrillo.
Eso se debe a que la avena ayuda a desintoxicar el cuerpo de la sensación de ansias, evitando que la necesidad de cigarrillos baje constantemente.
Este alimento es ideal hasta para las personas que no están en ningún tratamiento particular.
La avena desintoxica la necesidad de ansias, pero el jengibre desintoxica el organismo de los compuestos del tabaco a través de los poros, además de tratar algunos efectos que tiene dejar el cigarrillo.
Este es uno de los remedios caseros para dejar de fumar que no solo evita que engordes, sino que ayuda a aumentar el metabolismo y con esto mejora la pérdida de grasa del cuerpo.
Por otro lado, la valeriana, es una planta muy usada para reducir el estrés y la ansiedad, una propiedad sumamente útil a la hora de eliminar el nerviosismo que pueda causar la falta de fumar.-
Este remedio es preferiblemente usado antes de la hora de dormir para para evitar que no produzca dolores de cabeza ni afecte la salud intestinal.
Hay que tener en cuenta que la valeriana no es para todo el mundo y es mejor ser cuidadoso con ella.
La lobelia también puede llegar a ser toxica si se llega a consumir de forma inadecuada, pero con el correcto asesoramiento puede llegar a ser una gran amiga para poder superar el síndrome de abstinencia a la nicotina.
Esta planta puede consumirse por medio de infusiones, además de encontrarse en muchos productos para dejar de fumar puede ser muy práctica para eliminar la constante necesidad de comer comida chatarra.
La pimienta de cayena también puede usarse como un remedio casero para dejar de fumar ya que funciona más que todo para tratar los efectos que el cigarro deja en los pulmones.
Cuenta con efectos antioxidantes para los pulmones y también puede prevenir los daños por el humo del cigarro, puede ser usado de diversas maneras, tanto por infusiones como agregado a alguna comida.
Fuente: Dejar de fumar remedios caseros
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2018.03.17 16:07 master_x_2k Gestación 5

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___________________Gestación 5___________________

No aprecias adecuadamente lo que significa “fuerza sobrehumana” hasta que ves a alguien saltar desde la acera hasta el segundo piso de un edificio al otro lado de la calle. No llegó hasta el tejado, pero cubrió más o menos tres cuartas partes de la distancia. No estaba segura de cómo Lung evito caerse. Solo pude imaginarme que simplemente enterró los dedos en el exterior del edificio.
Oí raspar y crujidos mientras subía, y miré mi única vía de escape. No me hacía ninguna ilusión en cuanto a mi capacidad de bajar la escalera de incendios antes de que Lung llegara encima del tejado y dedujera a dónde había escapado. Peor aún, en ese momento él probablemente podría llegar antes a la calle saltando desde el tejado, o simplemente dispararme fuego a través de los huecos en el metal mientras estaba en la escalera. La ironía de que la salida de emergencia para incendios fuera de todo menos eso no se me escapó.
Deseé poder volar. Mi instituto ofrecía la posibilidad de elegir entre Química, Biología y Física, con Ciencia Básica para los de bajo rendimiento. No había cogido Física, pero aun así estaba bastante segura de que sin importar cuántos pudiera reunir, saltar desde el tejado con un enjambre de insectos voladores agarrándome acabaría tan bien como acababan los aspirantes a superheroe de 9 años de los que oías hablar en las noticias, que saltaban de repisas con sombrillas y sábanas.
Por el momento, estaba atrapada donde estaba.
Busque dentro de la armadura convexa que cubría mi columna, pasando los dedos sobre las cosas que había abrochado ahí. Los EpiPens estaban destinados a tratar el shock anafiláctico de reacciones alérgicas a las picaduras de abeja y similares, y probablemente no le harían nada a Lung, incluso si pudiera acercarme lo suficiente y encontrar un punto donde inyectar. En el peor de los casos, las inyecciones sobrecargarían su poder provocando una oleada de cuales fueran las hormonas o endorfinas que alimentaban su poder. Nada útil, peligroso como mucho. Tenía una bolsa de polvo de tiza que estaba pensada para los escaladores y gimnastas. La había visto en la tienda de deportes cuando fui a comprar las lentes de mi máscara. Tenía los guantes y no creo que necesitara la sequedad y la tracción extra, pero se me había ocurrido la idea de que podría ser útil para lanzarselo a un enemigo invisible, y lo compré por capricho. En retrospectiva, había sido una compra tonta, ya que mi poder me permitía encontrar enemigos así con mis bichos. Como una herramienta contra Lung… no estaba segura de si explotaría como el polvo regular puede hacer cuando se expone a las llamas, pero el fuego no le haría daño de todos modos. Olvida esa opción.
Saqué el pequeño bote de spray de pimienta de mi armadura. Era un tubo negro, 7 centímetros de largo, no mucho más grueso que un lápiz, con un gatillo y un interruptor de seguridad. Había sido un regalo de mi padre, cuando había empezado a salir a correr por la mañana para entrenar. Me había advertido de que variara mi ruta, y me había dado el spray de pimienta por protección, junto con una cadena para enganchármelo a la cintura para que un atacante no pudiera cogerlo y usarlo en mi contra por un atacante. En traje, había optado por no mantener la cadena en aras de avanzar en silencio. Usando mi pulgar, quité el seguro y coloqué el tubo en posición listo para disparar. Me agaché para hacerme un objetivo más pequeño, y esperé a que se mostrarse.
Las manos de Lung, todavía en llamas, fueron lo primero en aparecer, agarrando el borde del techo lo suficiente para doblar el material que cubría el lado elevado del tejado. Sus manos fueron seguidas rápidamente por la cabeza y el torso mientras se arrastraba hacia arriba. Parecía que estaba hecho de cuchillos o espadas superpuestas, humeando de color amarillo y naranja con las llamas templadas. No había piel visible, y medía fácilmente dos o dos metros y medio de alto, a juzgar por la longitud de sus brazos y el torso. Solo sus hombros median un metro de ancho como mínimo. Incluso el único ojo que tenía abierto parecía metálico, una brillante piscina de metal fundido en forma de almendra.
Apunté al ojo abierto, pero el spray disparó en ángulo, rozando solo su hombro. Cuando el spray le tocó, se encendió en una bola de fuego durante un instante.
Maldije en voz baja y trastee con el aparato. Mientras que él pasaba la pierna sobre el borde, ajusté el ángulo y disparé de nuevo. Esta vez – con una pequeña corrección de puntería durante el disparo – le di en la cara. El aerosol en llamas le pasó por encima, pero el contenido aun así hizo su trabajo. Gritó, soltando el techo con una mano, agarrándose el lado de la cara donde estaba su ojo bueno.
Había sido inútil esperar que fuera a resbalar y caer. Solo me consideré afortunada de que por metálico que pareciera su rostro, aún hubiera partes de el vulnerables al spray.
Lung se arrastró sobre el borde del techo. Le tenía dolorido … Pero no podía hacer nada más. Mis bichos eran oficialmente inútiles, ya no quedaba nada en mi compartimento de utilidades, y me haría más daño a mí misma de lo que le dolería a Lung si le atacaba. Haciendo una nota mental para hacerme con un cuchillo pequeño o una porra si me las arreglaba para salir viva de esto, corrí a la escalera de incendios.
“¡Hij … Hijo de puta!” Lung gritó. Dándole la espalda, no había manera de verlo, pero el techo se iluminó brevemente antes de que la oleada de la llamas me golpeara por detrás. Perdiendo el equilibrio, patiné en la grava y golpeé el borde elevado del techo, justo al lado de la escalera de incendios. Frenética, me di unas palmadas. Mi traje no estaba ardiendo, pero mi pelo – corriendo pasé las manos por él para asegurarme de que no estaba ardiendo.
Una suerte, pensé, que no habían usado alquitrán en el tejado. Me podía imaginar las llamas prendiendo la azotea y lo poco que habría podido hacer si eso hubiera sucedido.
Lung se puso en pie, lentamente, todavía cubriéndose parte de la cara con la mano. Caminaba con una leve cojera mientras se acercaba. A ciegas, arremetió con una amplia ola de fuego que paso por más de la mitad del techo. Me tapé la cabeza con las manos y llevé mis rodillas al pecho cuando el aire caliente y las llamas se precipitaron sobre mí. Mi traje pareció llevarse la peor parte, pero todavía estaba tan caliente que tuve que morderme el labio para evitar hacer un solo sonido.
Lung dejo de avanzar, girando lentamente la cabeza de un lado a otro.
“Come. Pollas” gruñó con su fuerte acento, sus insultos interrumpidos por su jadeo, “Muévete. Dame algo a lo que apuntar”.
Contuve la respiración y me quedé lo más quieta posible. ¿Qué podía hacer? Todavía tenía el spray de pimienta en la mano, pero incluso si le daba de nuevo, estaría corriendo el riesgo de que atacara y me quemara viva antes de que pudiera moverme. Si me movía primero, él me escucharía y me lanzaría al suelo con otra ráfaga de fuego, probablemente antes de que pudiera llegar a ponerme en pie.
Lung se apartó la mano de la cara. Parpadeó un par de veces, miró a su alrededor, y luego parpadeó un par de veces más. Era cuestión de segundos que pudiera ver lo suficiente para distinguirme de las sombras. ¿No se suponía que el spray de pimienta debía aturdir a alguien durante treinta minutos? ¿Cómo era posible que este monstruo no fuera un villano de clase A?
De repente se movió, con llamas retorciéndose en sus manos, y cerré los ojos.
Cuando oí el silbido del crepitar de la llama y no fui quemada viva, abrí los ojos de nuevo. Lung estaba disparando chorros de fuego, apuntando al borde de la azotea del edificio adyacente, un apartamento de tres pisos. Miré para ver a qué estaba apuntando, pero no podía distinguir nada en la oscuridad o en el breve instante de luz que ofrecían las llamas de Lung.
Sin previo aviso, una forma enorme aterrizó encima de Lung con un impacto que juraría que se habría oído en el otro extremo de la calle. Del tamaño de una camioneta, el ‘objeto enorme’ era un animal en vez de un vehículo, parecido a una mezcla entre un lagarto y un tigre, con marañas de músculo y hueso donde debería tener la piel, escamas o pelaje. Lung estaba ahora de rodillas, sosteniendo una de las garras de la bestia a considerable distancia de su cara con su propia mano con garras.
Lung usó su mano libre para golpear a la criatura en del hocico. A pesar de que era más pequeño que la bestia, el impacto la hizo retroceder. La bestia dio unos pocos pasos hacia atrás del golpe, y luego cargó contra él como un rinoceronte tirándole del tejado. Golpearon la calle con un sonoro golpe.
Me puse de pie, consciente de que estaba temblando mucho. Estaba tan inestable, de la mezcla de alivio y miedo, que casi me caí de nuevo cuando dos impactos más sacudieron el techo. Dos criaturas más, similares a la primera en su aspecto, pero ligeramente diferentes en tamaño y forma, habían llegado en la azotea. Cada una tenía un par de jinetes. Vi como esa gente se bajaba de las espaldas de los animales. Había dos chicas, un chico y una cuarta figura que identifiqué como masculina sólo por la altura. El alto se acercó a mí, mientras que los otros se apresuraron al borde de la azotea para ver a Lung y a la criatura pelear.
“Nos has ahorrado un montón de problemas”, me dijo. Su voz era profunda, masculina, pero amortiguada por el casco que llevaba. Estaba vestido completamente de negro, un traje que me di cuenta era básicamente ropa cuero para ir en moto y un casco de moto. La única cosa que me hizo pensar que era un traje era la visera de su casco. La visera de rostro completo estaba esculpida para parecer una calavera estilizada, y era tan negra como el resto de su traje, con sólo las tenues luces reflejadas en la superficie para dar una idea de lo que era. Era uno de esos trajes que la gente hace de lo que pueden reciclar, y no quedaba nada mal si no lo mirabas demasiado de cerca. Alargó una mano hacia mí, y yo me aparté, cautelosa.
No sabía qué decir, así que use mi táctica de no decir nada que pudiera meterme en una situación peor.
Retirando su mano, el hombre de negro señaló con el pulgar por encima del hombro, “Cuando nos enteramos de que Lung estaba pensando venir a por nosotros esta noche, estábamos bastante asustados. Estuvimos discutiendo la estrategia durante casi todo el día. Finalmente decidimos, a la mierda, nos encontraremos con él a medio camino. Improvisar. No es mi forma habitual de hacer las cosas, pero bueno”
Detrás de él, una de las chicas silbó fuerte y señaló hacia la calle. Los dos monstruos en los que el grupo había estado montando cruzaron el tejado de un salto y se lanzaron a la calle para unirse a la lucha.
El hombre de negro siguió hablando: “Y resulta que su lacayo Lee esta allí con media docena de tíos, pero Lung y el resto de su pandilla no están por ningún lado”, se rió, un sonido sorprendentemente normal para alguien que lleva una máscara con un cráneo puesta.
“Lee no es malo peleando, pero hay una razón por la que no es líder de los ABB. Se asustó sin su jefe allí y huyó. ¿Supongo que eres responsable de eso? ” Cráneo-máscara esperó una respuesta de mí. Cuando yo no ofrecí una, se aventuró hacia el borde del tejado y miró hacia abajo, y luego habló sin volverse a mirarme, “Lung se la está llevando. ¿Qué coño le has hecho? “
“Spray de pimienta, avispas y abejas, picaduras de hormigas de fuego y picaduras de araña”, dijo la segunda de las chicas, respondiendo a la pregunta por mí. Iba vestida con un traje ceñido que combina negro con una sombra pálida de color azul o púrpura – No podría saberlo en la oscuridad – y su pelo rubio oscuro era largo y lo llevaba suelto. La chica sonrió mientras añadía: “Él no lo está llevando muy bien. Va a doler un montonazo más mañana”.
El hombre de negro de repente se volvió hacia mí, “Presentaciones. Ella es Tattletale. Yo soy Grue. La chica con los perros- “, apuntó a la otra chica, la que había silbado y dirigido a los monstruos. No llevaba traje, a no ser que contara como traje una falda a cuadros, botas militares, una camiseta sin mangas desgarrada y una mascara de rottweiler de plástico duro de una tienda de todo a un dolar. “-La llamamos Perra, lo prefiere, pero para ser aptos para todos los publicos, los buenos y los medios de comunicación decidieron llamarla Hellhound en su lugar. Por último y ciertamente menos importante, tenemos a Regente”.
Finalmente entendí lo que estaba diciendo. ¿Esos monstruos eran perros?
“Vete a la mierda, Grue,” Regente replicó con una sonrisa y un tono de voz que dejó en claro que no estaba realmente tan ofendido. Llevaba una máscara blanca, no tan decorativa o tan trabajada como las que asociaba con los carnavales de Venecia, pero similar. Se había colocado una corona de plata alrededor de sus cortos rizos negros, y llevaba una camisa blanca con volantes y leggins ajustados metidos en las botas altas. El traje era muy de feria del renacimiento. El chico tenia una figura que me hizo pensar más en un bailarín que en un culturista.
Habiendo hecho las presentaciones, Grue me miró durante un largo momento. Después de unos segundos, me preguntó: “Oye, ¿estás bien? ¿Estas herida?”
“La razón por la que ella no se está presentando no es que esté herida,” Tattletale le dijo, mientras continuaba inclinándose sobre el borde del techo para ver lo que estaba pasando en la calle, “Es porque es tímida.”
Tattletale se dio la vuelta y parecía que iba a decir algo más, pero se detuvo, volviendo la cabeza. La sonrisa que tenia se desvaneció “Atentos. Tenemos que largarnos”.
Perra asintió en respuesta y silbó, un silbido corto seguido por dos más largos. Tras una breve pausa, el edificio fue repentinamente sacudido por impactos. En un instante, sus tres criaturas saltaron de los callejones a ambos lados del edificio y sobre el tejado.
Grue se volvió hacia mí. Yo seguía de pie en el extremo opuesto del tejado, cerca de la escalera de incendios. “¿Hey, quieres que te llevemos?”
Miré las criaturas – ¿perros? Eran criaturas ensangrentadas sacadas de una pesadilla. Negué con la cabeza. Se encogió de hombros.
“Hey,” Tattletale me dijo, sentándose detrás de Perra, “¿Cuál es tu nombre?”
La miré fijamente. Mi voz se atascó en mi garganta antes de que fuera capaz de pronunciar las palabras, “No … no he cogido uno aun.”
“Bueno, Bicho, un capa va a aparecer en menos de un minuto. Nos hiciste un gran favor por encargarte de Lung, así que sigue mi consejo. Cuando alguien del Protectorado aparece y encuentra dos tipos malos peleando, no va deja que uno se largue. Deberías salir de aquí “, dijo. Me lanzó una sonrisa. Tenía una de esas sonrisas lupinas que se levantaban en las comisuras de la boca. Detrás de su sencilla máscara de dominó negro, sus ojos brillaban con picardía. Si hubiera tenido el pelo rojo, me habría hecho pensar en un zorro. Más o menos lo hizo, de todos modos.
Con eso, saltaron por encima de mi cabeza, una de las tres bestias golpeando o apoyándose en la escalera de incendios de camino al suelo, provocando un chirrido de metal contra metal.
Cuando me di cuenta de lo que acababa de ocurrir, podría haber llorado. Era bastante fácil clasificar a Regente, Tattletale y Perra como adolescentes. No era un gran salto intuitivo adivinar que Grue era uno también. Los ‘niños’ que Lung había mencionado, a los que yo había puesto tanto esfuerzo en salvar esta noche, eran los malos. No sólo eso, sino que también me habían confundido con uno.
-Tattletale: Soplona, informante,
-Grue: Escalofrío de terror, temblor de miedo,
Nombres traducidos: Regente, de “Regent”, Perra, de “Bitch”.
“EpiPens” son las jeringuillas de epinefrina preparadas para la venta al publico y de uso fácil para evitar problemas médicos graves por picaduras de insectos.

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